SASKIA VAN ERVEN GARCÍA

Esgrima

Una niña que levanta un florete, una mujer que descubre su país

Durante su vida en Holanda, Saskia estuvo rodeada de floretes, sables y fotografías de su madre quien conoció a su esposo durante una competencia de esgrima. Así que Saskia siempre sintió curiosidad por esta disciplina y cuando tuvo fuerza suficiente para empuñar un florete, comenzó a practicar los movimientos y lances.

Su mamá decidió mostrarle otras opciones y aunque también practicó ballet, la esgrima estaba en su sangre. Siendo muy joven se convirtió en campeona en Holanda, pero este deporte le tenía un destino guardado y gracias al Comité Olímpico Colombiano y a su madre, representó al departamento en unos Juegos Nacionales. Saskia no manejaba muy bien el español, pero vio en el evento una oportunidad de entender un poco más las fotografías que conservaba su mamá y las historias que le contaba sobre Colombia.

En ese momento comprendió la alegría latina que hace parte de su herencia. Durante los juegos vio cómo la tribuna celebraba eufóricamente cada uno de sus puntos, sintió la emoción de la victoria y la felicidad de un público que la apoyaba incondicionalmente. De los juegos se llevó tres medallas y la certeza de que en su corazón también era colombiana.

De hecho, su estilo de ataque es único, tiene algo de danza, alegría y emoción. Sabe que debe cuidarse de sus rivales, especialmente de las francesas. Estos serán sus segundos juegos olímpicos y ha mejorado mucho en su defensa y contraataque. Espera darle una nueva alegría a Colombia, un país que va descubriendo no solo en el público sino también en su interior.

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