NAIRO QUINTANA

Ciclismo de ruta

Un niño que pedalea con esfuerzo, un hombre que conquista cumbres

La primera bicicleta de Nairo Quintana tenía una calcomanía amarilla que decía Giant. Lo que él no sabía era que esa bicicleta azul que Luis Quintana, su padre, le había comprado para ir a la escuela lo llevaría aún más lejos.

Un domingo, su papá lo levantó de madrugada. Empacaron la bicicleta y salieron juntos en el Renault 4 que utilizaban para vender víveres a los turistas. No se lo había dicho, pero el desafío se debía a una apuesta que Luis le aceptó a un vecino que presumía que su hijo era “el mejor escalador de Cómbita y sus alrededores”.

El desafío sería la subida de Agua Varuna, una pendiente con más de 20 kilómetros. Nairo vio a su rival con un Maillot, zapatillas con anclajes y una bicicleta de aluminio; recordó entonces que la suya era más pesada y que los tenis con los que andaba se resbalaban porque estaban demasiado lisos.

Nairo atacó desde el primer instante. Tenía un ritmo frenético, imparable. Le sacó a su rival 8 kilómetros de diferencia. No lo sabía, pero era la primera vez que sus piernas le significaban una ganancia económica a su familia. Cuando su papá le contó del premio, Nairo le pidió una parte para comprarse unos zapatos y un casco para la bicicleta.

Desde entonces no para de pedalear y entregar lo mejor de sí en cada competencia, sin importar el frío o el calor. De pequeño soñaba con ser como Lucho Herrera, pero hoy, con tan solo 26 años, Nairo Quintana es el mejor ciclista colombiano. Es el “Cóndor de los Andes” y con su victoria en el Giro de Italia demostró que las montañas son su territorio.

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