JUAN SEBASTIÁN CABAL

Tenis (dobles)

Un niño que crece con una pasión, un hombre que supera lo imposible

Se levantaba temprano para acompañar a su hermano y a su papá a las clases de tenis. Mientras ellos practicaban los golpes y los saques, Juan Sebastián Cabal jugaba con las pelotas y corría por toda la cancha de arcilla. Así fue como el deporte se le metió en las venas.

Más adelante llego su momento de empezar a jugar. Ganaba unos partidos, perdía otros y siempre regresaba a la cancha a practicar. Hasta que una lesión en la rodilla lo obligó a parar. Se había roto el ligamento cruzado, los médicos que reconstruyeron los tejidos le dijeron que nunca jugaría de nuevo.

Pero la pasión muchas veces le gana a los pronósticos. Completó la recuperación física en dos años y volvió a los entrenamientos. Ahora golpeaba la pelota con más intensidad, se anticipaba al rival, subía decidido a la red a buscar el punto definitvo.

Con la compañía de Robert Farah, su pareja en dobles, iniciaron un camino de victorias en conjunto que ha traído alegrías, derrotas, trofeos y mucho aprendizaje. Confían completamente el uno en el otro, a tal punto que saben muy bien que dejarán su huella en la arcilla de Rio 2016.

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