ERIKA ABRIL

Atletismo

Una niña que corre para llegar a clase, una mujer que corre por su país

El colegio donde estudiaba quedaba a 12 kilómetros de su casa y durante siete años tuvo que correr para llegar a clase a tiempo. Ese camino entre la vereda San Isidro y el colegio Departamental Horizontes de San José de Paré le enseñó a Érika Abril que su cuerpo tenía una resistencia especial.

A los 15 años decidió que para mejorar sus condiciones naturales debía entrenar con personas más experimentadas. Se fue a vivir a Bogotá donde el entrenador Carlos Garavito descubrió en ella un increíble potencial.

Comenzó un ritmo de entrenamiento diferente, más constante, más especializado. Ya no eran suficientes los 12 kilómetros diarios: debía correr entre 20 y 25 cada día. La meta era que tuviera todas las herramientas para enfrentarse a las maratones mientras acumulaba premios nacionales y suramericanos.

Pero sus sueños se postergaron. Los resultados no llegaban y Érika tuvo que abandonar las competencias. Eso sí, en su corazón seguía luchando esa deportista que corría todos los días para llegar a clase. Esa pasión hizo que una mañana como cualquier otra, se levantara a entrenar descartando la posibilidad de volver a parar.

Estos serán sus segundos juegos Olímpicos. Espera mejorar su record personal y estar entre las mejores 20 del mundo. Ella sabe que todo el sacrificio vale la pena. Representar al país es su mayor victoria.

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